No, no parece que fue ayer, cuando aquel pequeño llamado "Little Stevie", empezó a crear un paraiso musical que tanto nos ha hecho disfrutar. Tampoco parece que fue ayer, cuando unas obras de arte en forma de canciones, dejaron impresa su huella de por vida en mi corazón. Es mucho el tiempo que ha transcurrido, al igual que muchos los placeres sonoros con los que he disfrutado con este hombre. Las modas han ido pasando, la forma de crear e interpretar la música han ido evolucionando, las décadas y milenio han ido pasando páginas y este hombre Stevland Morris, aka Stevie Wonder, continua ilusionándome con sus canciones y su persona.
Este 13 de mayo cumplirá 59 años, límite de ese tan feo vocablo "vejez", aún así, la frescura vital y su generosidad por conseguir un mundo en paz y lleno de amor no tiene límites y continúa alimentando esta nueva década, apunto de comenzar, con más savia creativa de su mente fértil. Promete ser espléndida y rica en creatividad, aferrándose a una necesidad de estar en contacto con su público -como así nos lo demostró en su tour finalizado hace unos meses-. A la publicación de sus proyectos en solitario -"The Gospel Inspired By Lula" o "Through The Eyes Of Wonder"- se le suman sus proyectos ayudando al álbum debut de su hija Aisha Morris y el disco a dúo con Tonny Bennett y la producción de Quincy Jones.
Stevie Wonder hace un guiño sonriente a la historia, ella es inamovible, distante, y nos juzga con frialdad, pero la tiene ganada. El futuro es impredecible, inclemente e ilusionante, es una batalla por ganar, pero la confianza es férrea y seguirá forjando y enriqueciendo su historia, convirtiéndose, si ya no lo es, en el músico más creativo, influyente y generoso de la música.
ALIMENTANDO UNA NUEVA DÉCADA
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